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Wednesday, May 9, 2018

Rafael Pondé de Bahía con un pase por Europa y con la mente en Filadelfia

Foto tomada por Jaime Riera
Como dije en mi entrada anterior, el 6 de mayo fue un día de muchas emociones al regresar a la ciudad que me recibió en el 2012. De inmediato al entrar a Girard Avenue me topé con los rieles de los trolleys que tanto adoré durante los dos años que viví ahí. De esto no cuento con fotos, lo cual lamento

Desde que salí de casa, puse la música de Rafael Pondé para ambientar mi mente. Es una especie de ritual que he adoptado desde que tengo conocimiento. Cuando me propongo algo, le doy vueltas a la idea en mi cabeza y trato de ambientar el escenario, como un director de una obra de teatro o utilero.

La primera vez que lo conocí fue en casa de Cissa Paz, (Episodio 28 de Music in 2Flavors). Cissa me recomendó que lo tuviera y al final de la grabación platicamos un rato sobre la posibilidad de tenerlo en mi podcast y empezamos a coordinar a través de Facebook y textos.

Durante mi trayecto America Unite, Já Chega, Je ne suis pas Charlie Hebdo, Inveja da Sapucaí (que la tengo pegada en la mente), Solidao na Estrada (con el mejor arreglo de guitarra que haya escuchado), Princess of the Dessert, entre otras tantas que te saca la polilla del cuerpo,fueron mis fieles compañeras de las 2 horas y media de recorrido por la US95. Mi pronunciación en portugués es fatal, como me pasa con la mayoría de los idiomas que hablo, pero mi oído y lectura los entienden a la perfección.

Foto tomada por Jaime Riera
Al entrar a Fishtown, mi mente estaba corriendo a 78 rpm como disco de vinilo. Tan pronto estacioné, mis pies sintieron la acera debajo de mí como árbol que se enraiza y levanta las aceras para hacer suyo el espacio. Al tocar a la puerta del apartamento de Rafael, el tufo de creatividad me golpeó de inmediato. Mi vista se abalanzó sobre cada objeto colgando y estacionario en la sala y me di cuenta que ese recinto era una iglesia al arte y a la buena música. Rafael nunca me defraudó.

Su recibimiento fue muy especial. Su saludo Hello my friend rompe el hielo y cualquier ambiente denso. En las pocas veces que he visto a Rafael no lo he visto serio, siempre la sonrisa inunda su cara y sus ojos al hablar de su carrera es como el de dos soles en un sistema planetario. En esa hora que compartí, hablamos de los inicios en su carrera musical, sus viajes por el Mundo y su motivo a quedarse en la mejor ciudad de Estados Unidos, Filadelfia. Como dice el gringo: what you see from Rafael it is what you get. 

En esta conversación amena, Rafael no alardea de su genio y facilidad para componer ritmos brasileños. Es un músico que no le gusta etiquetarse ni casarse con ritmo alguno. Él es una amalgama de ritmos brasileños, con él aprendí que existe más de seiscientos ritmos y de la pasión de los brasileños con África. 

Si usted escucha tan sólo un disco de Rafael, empiece por Voltar pra Bahia (Regresar a Bahía) para que absorba ese aroma de esa ciudad musical y que ha sido cuna de tantos buenos músicos como Rafael. Voltar pra Bahía (Regresar a Bahía) es uno de esos discos que le va a forzar a escuchar más de Rafael Pondé. La música de Rafael en esta canción le va a poner a mover su torso de un lado a otro como el vaivén de las olas de Salvador y querer acostarse cerca de las laderas de sus montes para que la brisa brasileña le arrope.
Foto tomada por Jaime Riera

La voz de Rafael es suave (smoothing) y le envolverá como ningún músico que haya escuchado anteriormente. Su registro y timbre es limpio, sin mayores esfuerzos al soltar notas altas y bajas. Su voz de raíces preta lo va a dejar con un ánimo de querer conocer más sobre su música y aprenda a falar Português para poder cantar sus canciones y dejar que Misty Morning sea su musa porque ella sabe que you are out there somewhere... and jump out to the water if you know how to swim . 

Si no ha escuchado a Rafael, no sé que espera. Debe recibir de él un poco de Maltrato y dejar que Juanita la Chismosa le cuente al oído todo sobre él, porque no se va a arrepentir. Si quiere saber más sobre Rafael Pondé, debe esperar a que suba mi grabación con él y debe visitar su página en la Internet en https://www.rafaelponde.com.br/.

Mientras tanto me retiro por el momento taraleando Je ne suis pas Charlie Hebdo y luego Inveja da Sapucai que más que pegajosa, son contagiosa y me alegra la vida. Gracias Rafael por alegrar mi vida y por mostrarme tu humildad con tu talento.

Saturday, August 26, 2017

Una visita a las tiendas de música

Es curioso que a esta altura de mi vida considere ir a las "jugueterías" de música. Usualmente, me escapo a una que otro Guitar Center y cuando veo una que me interese entro para ver lo que hay.

Recuerdo como hoy cuando en el 2013 paseando por la calle Sansom entre la 20 y la 21 en Filadelfia me topé con la tienda de Philadelphia Classical Guitar Store. Salivé e imaginé como un crío ante una vitrina de una tienda de golosinas; las guitarras colgaban en un exhibidor y mi imaginación comenzó a volar. La tienda estaba cerrada, pero el hecho de ver un edificio antiguo con el letrero colgando me remontaba a la descripción que había leído hace muchos años de novelas de la época pre-guerra Civil Española. Mi sed por conocer más resurgió como fénix de sus cenizas.

Fender reposando en nuestra
butaca en Filadelfia
(foto tomada por Jaime Riera)
Ya casi al final de nuestra estancia en Filadelfia, adquirí una guitarra acústica en Guitar Center en Cherry Hill, Nueva Jersey. Al tocarla intenté trazar con mis dedos aquellas pocas notas que recordaba cuando tenía 19 años.

Ya en Nueva York, la historia era distinta. Ahí entré a varias tiendas de música. La que frecuentaba más se encuentra en Mineola, NY que es la clásica Guitar Center donde compré mi Yamaha. la tienda por excelencia para el bolsillo mío. 

D'Angelico
(Foto tomada en NY 
Jaime Riera)
En una de mis escapadas del trabajo en Nueva York, me topé D'Angelico Guitar of America. Al principio me costó trabajo encontrar la tienda porque no hay letrero alguno en el exterior del edificio y para entrar necesitas tocar un timbre tipo apartamento. Al entrar era como estar en un paraíso de guitarras. El sitio era ideal porque tenía un escenario para presentaciones y a pesar de que el sitio estaba vacío, todas las visitas son mediante citas y ahí la dinámica de atención al cliente era de excelencia. Pero mi visitas no se limitaron a ambas tiendas, visité Sam Ash Music en la 34 y Novena en Nueva York. Pero esta tienda no me impresionó mucho. Ahí no puedes probar instrumento alguno sin la supervisión de un empleado, a diferencia de Guitar Center. Claro, una vez tiene al empleado verificando lo que haces con el instrumento te lo quieren vender y eso a mí no me atrajo nada. Claro, el instrumento que toqué en esa tienda fue una guitarra de doce cuerdas Martin, una de las compañías de construccion de guitarras de Pennsylvania que tengo en agenda visitar.

Cuando nos mudamos al área de DC Metro, en especial en Maryland, me topé con la sorpresa de que aquí en DC no hay tiendas de músicas; todas las tiendas se encuentran en el exterior, ya sea Maryland o Virginia. En mi peregrinación visité el Guitar Center en Rockville y pocos meses despues abrieron uno cerca de mi apartamento. 

Chuck Levin Music Store
(Foto tomada por Jaime Riera)
Como no soy una persona de limitar las visitas a una mega tienda  de música, me topé con una pequeña en Greenbelt y otra cerca en Wheaton, ambas en Maryland. La primera Music & Arts es pequeña y no tiene no tiene mucho inventario por razones obvias. La segunda en Wheaton me dejó perplejo porque parecía la vivienda de un hoarder. El espacio a pesar de que es grande, no hay mucha área para caminar o es estrecha. Chuck Levin's Music Store la encontré porque quería probar un instrumento que se hace en Canadá por Seagull Guitars. Ahí, al igual que Sam Ash, si quieres probar un instrumento tienes que pedir permiso a uno de los empleados y éste comenzará a regatear con el precio para empujar la venta. La tentación fue muy grande pero me aguanté de no comprar nada por varias razones: no me gusta que me obliguen a comprar nada y me gusta probar el instrumento sin nadie respirando encima de mí. No voy a negar que me quedé con las ganas de tocar los banjos que estaban detrás de un mostrador que se nota que no son hechos por una máquina de producción en masa. lo malo es que no había nadie en esa área y me decepcionó ver como los banjos se encuentran en exhibición como se aprecia en la foto que tomé. No descarto la idea de visitar una tienda de música especializada en bluegrass localizada en Catonsville Maryland.


Chuck Levin Music Store
(Foto tomada por Jaime Riera)
PD: Una nota de agradecimiento a mi visitante de California. Gracias por leerme y espero poder hablarte por este medio prontamente.










Monday, July 25, 2016

Más de Bob Dylan y que desconocía

Esta publicación es bien corta a las anteriores, pero podríamos considerarla una actualización de la última.  

Cuando era adolescente repartía periódico en bicicleta y de esas "aventuras laborales" tengo muchas historias, algunas buenas y otras malas. Pero es mejor hablar de las buenas.

Con el dinero que generaba de este trabajo, el cual yo ponía en muchas ocasiones en una cuenta de ahorro, una parte se iba en la compra de algunos discos de vinilo. Para esa fecha yo era un fanático del rock de los sesentas y setentas; admito que aún sigo siendo un fanático de esa época. Compraba discos usados, algo que muy poca gente hacía y visitaba, a la edad de 17 años, casas de antigüedades para comprar discos por un dolar. Esto es una muestra de cuan envuelto en esa música en especial la sicodélica. Uno de los grupos del cual me hice un fanático fue The Byrds. Conocía todas sus canciones y había corrido, tardíamente, su evolución desde una banda de rock, country y  música folclórica. Pero hubo algo que nunca me puse a indagar y, ahí estuvo mi error, que di por sentado de parte de ellos; que todas las canciones las escribía Roger, alias Jim, McGuinn en colaboración con otros. Pero estaba bien equivocado. Incluso, apuesto que muchos que han escuchado a Guns and Roses creen que Knockin on Heavens Door es de ellos. Cuan equivocados estuvimos todos los mortales al no darle crédito al maestro de Bob Dylan. 

The Byrds cantaron muchas de las canciones de Dylan y yo nunca me di cuenta. No recuerdo si sabía que Mr.Tambourine Man era de él pero la cantaba hasta hastiar a los que estaban conmigo en la secundaria; por algo no cultive esas amistades luego de graduarme. 

Recientemente, buscando más canciones de Dylan para ver si podría tocarla en guitarra me di cuenta que The Byrds no cantó una, sino varias de sus canciones, entre ellas: All I really want to do, Chimes of Freedom, My Back Pages, y probablemente otras que no recuerde. 

Como dije, esto es una actualización de mi post anterior que entendí meritorio actualizar para no pecar de dejadez con este blog. 

Monday, July 18, 2016

El descubrimiento de la música folclórica de Bob Dylan

La palabra descubrimiento significa acción de descubrir y ésta, dentro de sus varias definiciones, significa venir en conocimiento de algo que se ignoraba. Eto mismo fue lo que me pasó con Bob Dylan. 

Pero a Bob no lo desconocía del todo. Allá para el 1983, año que consumí una infinidad de libros en inglés (una de mis tantas etapas en este planeta), sobre el rock británico y americano escuché su nombre cuando los Beatles se encontraron con él y les convidó a experimentar marihuana. Posteriormente, en otro libro leí de su música  en conjunto con Joan Baez, Peter, Paul and Mary, entre otros músicos del género folclórico. 

En ese año me contagié con MTV, cuando realmente era un canal de vídeo musical, y experimenté, en tiempo real, la música New Wave. Todo esto antes de que llegaran a nuestra emisora roquera, Alfa Rock, o a la Gran Discoteca en la calle Cerra en la Parada 15 en Santurce; limitaciones de una isla. MTV no transmitía ningún vídeo de él en aquellos momentos. 

No fue hasta el 1984 cuando MTV comenzó a transmitir Jokerman, cuya melodía era pegajosa, pero que no entendía su lírica; ausencia de una buena base en inglés y de una educación primaria y secundaria deficiente por no quererse incurrir en una educación de mejor calidad. 

Pero con todo y esto, siempre juzgué a Bob Dylan por su apariencia y vida; algo que me tomó un tiempo deshacerme de mis entrañas. Un prejuicio mal infundado de un entorno viciado y de extrema derecha.

Posteriormente, lo experimenté en casi todo su esplendor como Lucky Wilbury. Ahí me dí cuenta que George Harrison, Jeff Lynne y Tom Petty no podían estar equivocados al tenerlo en su banda. Es curioso que yo escuchara a George Harrison como solista y entendiera su líricas espirituales vis a vis las de Bob Dylan que no me llamaban la atención como un solista; tal vez pornsi voz ronca producto, quien sabe, de ser un fumador empedernido.

Pero a pesar de que comencé a escucharlo en Traveling Wilburys, no fue hasta recientemente, más experimentado o entrado en experiencia en tocar la guitarra, que comencé a buscar música folclorica de protesta. 

Fue un día cuando una neurona funcional e inteligente de mi cerebro me empujó a escribir su nombre en Spotify. Fue en ese mismo instante cuando escuché Hurricane y Blowing in the Wind. En donde acordes bien sencillos y repetidos donde las notas G, EM, A y D se repiten en un tempo de un octavo. A ese nivel de experimentación mi maestro de guitarra me preparó para poder identificar las notas y el tempo. Fue en ese instante que Bob Dylan, el espirítu rebelde de ese músico, se apoderó de mi alma y de mi mano. Es desde ese momento que no paró de cantar Times Are Changin.  

Monday, May 18, 2015

El encuentro con la musica renacentista

Como muchos de mis lectores habrán visto en un blog que publiqué hace un tiempo en inglés, http://jaimearturoesq.blogspot.com/2015/03/i-always-wanted-weeping-guitar.html, en el 2014 comencé o retomé mis clases de guitarra la cual había abandonado hace más de veinte años. Actualmente las tomo en Bayside Vienna Music http://www.viennamusicny.com/faculty-members-2/ con Daniel Moreno. Mi maestro es un virtuoso de la guitarra, el ukelele y el laúd. En adición a su trayectoria como un virtuoso de estos instrumentos, es la persona más paciente que jamás haya conocido. Todos los sábados por 45 minutos se sienta, pacientemente, conmigo a escucharme tocar la guitarra clásica; darme sugerencias para mejorar mis destrezas para que todo suene con mayor fluidez y claridad, señalar dónde cometo errores de principiante cuando no me doy cuenta de ellos, en especial mi impulsividad al acelerar el tempo de las composiciones; y al final, ambos tocamos por 15 minutos alguna pieza renacentista como parte de mi aprendizaje.

Con Daniel he aprendido a tocar las piezas de Giovanni Gastoldi y continuo aprendiendo las técnicas de Mauro Giuliani. Jamás pensé que en tierra lejanas estaría aprendiendo piezas del Renacimiento y próximamente del Barroco. Piezas que evocan una alegría indescriptible y que ha levantado una pasión que había perdido hace unos años por este periodo musical. Ya tengo en mi biblioteca unos cuantos libros con partituras de composiciones de Bach, Vivaldi y otros grandes para tocar cuando haya adelantado lo suficiente. Por el momento ya mi Viejo San Juan de Noel Estrada se deja tocar por mis dedos y mis cuerdas.

No me puedo quejar, esta nueva etapa de mi vida, en el ámbito musical, es más de lo que yo había esperado. En algún momento dado grabaré una de las piezas que toco y las pondré en este portal, digo, cuando me sienta seguro que la misma suena bien.