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Tuesday, April 24, 2018

La Quena, mi nueva chica instrumental

Es harto conocido por mis amigos cercanos mi afición por los instrumentos musicales. Este era una afición que estaba como el sueño de Rip Van Winkle, con la diferencia que mi sueño no fue en los Catskill como tampoco me levanté en un país que ganó la independencia. Este despertar comenzó en Filadelfia y aún continuo en ese proceso de despertar a través de las piezas que interpreto en mi guitarra y con el podcast. 

Como le he dicho a Puri cada vez que termino de grabar un episodio -ya voy por treinta y cinco- el podcast me ha abierto un abanico de oportunidades para conocer músicos, instrumentos y libros que no había imaginado o esperado que conocer. Incluso, había gente que decía que mi podcast era algo imposible de hacer y que iba a ser pasajero; cuán equivocados estaban. Cuarenta semanas después puedo decir que sigo con el mismo entusiasmo y que tengo archivado dos episodios grabados y voy a grabar cuatro mas en dos semanas. Esto seguirá...

Pero dejemos esto a un lado. En el episodio que grabé con Pilo García (Episodio 29 de Music in 2Flavors) fue el momento épico que me empujó a conocer más sobre la quena. Al escuchar la quena de Pilo, comencé a indagar más sobre este fascinante instrumento de viento en bambú. Mi camino no fue difícil gracias al Internet y a mis duendes cibernéticos que me ayudaron a encontrar información sobre quenistas y libros de métodos. Fui conducido de la mano de Pilo cuando conocí a Pancho Díaz y a través de él conocí a Alejandro Andreu; dos increíbles individuos; ellos saben que estoy muy agradecido de todo lo que han hecho por mí, musicalmente hablando. No tomó mucho tiempo en concretarse la transacción y la correspondencia entre los tres, la cual fue eficiente y rápida. Ambos fueron personas sumamente pacientes, educadas y honestas que me ilustraron y educaron en la selección de la quena. Incluso, soy el primero que tiene una quena de Alejandro en Estados Unidos. Si usted quiere una, le recomiendo que hable directamente con él o me pregunte como contactarlo para ayudarlo.

No les voy a ocultar mi fascinación y alegría por estos objetos musicales valiosos, tan pronto abrí nuestro apartado de correo y ver la llave del apartado de cajas grandes, Me dije a mi mismo: una de dos, o este es el paquete de Puri y mi paquete. Como crío desesperado por abrir los regalos de Navidad (yo me levantaba a las 2 de la mañana a ver los regalos porque creía que Santa Claus llegaba a casa a las doce de la medianoche) abri apresuradamente el apartado y al toparme con la caja barrón sabía de inmediato que la procedencia del paquete era de Buenos Aires, Argentina. No les miento que comencé a brincar y a gritar en el vestíbulo de mi edificio y la gente mirándome como bicho extraño. Subí de inmediato y abrí el paquete y comencé a sacar fotos y compartirlas con Alberto y Pancho. Así soy yo, el individuo que ha dejado la amargura a un lado y las cosas pequenas de la vida le alegra ya; porque la música me ha dado un giro completo y distinto a mi vida. 

De forma inmediata me puse a leer el primer manual que obtuve de Pancho, son cuatro en total con un disco CD. El me había ofrecido una versión digital, pero como buen aprendiz soy reacio a leer de un libro de métodos de forma digital. Pancho coincidió conmigo. Como soy testarudo y cabezón le dije que quería todos sus libros. Les adelanto que comencé por el primero que es la Iniciación a la Quena. Este es un manual bien sencillo de seguir con gráficas y fotografías que lo guía a aprender a tocar este instrumento. Lo mejor que tiene el libro, es que Pancho les advierte que al principio el sonido no saldrá, que hay que ser paciente y estar relajado. Créame, él tiene toda la razón, va a tomar tiempo. Los otros libros los hojee y son una infinidad de partituras y métodos que lo conducirá, si es disciplinado, a dominar este instrumento. Una advertencia, Pancho Díaz lleva un montón de años tocando la Quena, así que déjese guiar por él y sea paciente; la prisa no conduce a nada y es mala consejera.

En cuanto a mi quena, les adelanto que es preciosa. Es puro bambú en Sol mayor y su estuche es espectacular. El estuche está forrado en fieltro en su interior y por el exterior es cuero. En ambos extremos hay tapas de madera de la casa de Amauta. La Quena es lo que esperaba que fuera, sencilla y con un brillo único. Sus orificios, seis en la parte superior y uno en la inferior, son perfectos para producir las notas. Lo curioso, al repasar a vuelo de pájaro el libro de La Quena, Investigación y Método de Pancho Díaz, me he topado en alguna de las partiduras, que a veces algún que otro orificio se tapa a medias para crear una nota distinta; si me equivoco no dudo que Pancho me corrija esta entrada. La construcción de la quena es justa para lo que yo quiero y para entretenerme en las próximas semanas que esté solo en casa.

Como ve, querido lector, tengo taller de aprendizaje por delante, quiero crear nuevas conexiones sinápticas y aprender nuevos instrumentos. La dedicatoria de Pancho en su libro tiene un significado especial porque recoge esta nueva etapa de mi vida: mi interés por aprender la música de mis hermanos latinoamericanos e intentar aportar a la cultura a través de mis escritos, fotografías y el podcast.

Si aún no me ha escuchado, suscríbase a mi podcast Music in 2Flavors y escríbame una nota si le gusta o no.  La música es un bálsamo de alegría, se lo garantizo yo.

Monday, September 4, 2017

St Michael y un poco de bluegrass

En ese constante peregrinar nuestro de conocer esquinas de Maryland, con amistades de Puerto Rico, ocurren sorpresas muy gratas. Eso nos ocurrió en St Michaels, un poblado que cruzamos en noviembre de 2016 en auto y no nos detuvimos porque estaba desolado.

St Michaels es un pequeño poblado costero del condado de Talbot. Es exquisito por sus calles, sus casas del siglo XVII al XIX, sus tiendas, galerías de arte, cafés, heladerías y farmacias de pueblo. En muchas de sus casas se puede ver la placa de inscripción en el Registro Estatal de Protección Histórica y sus cristales en las ventanas de la época. En varias de las casas, las cortinas estaban corridas y se podía ver su interior que remontan al visitante a una época gloriosa pre y post 1812. Por ser el último fin de semana del verano, las calles estaban repletas de turistas. En el muelle se pueden apreciar las barcas de pesca de cangrejo y de otras suculencias marítimas que sirven en restaurantes como Foxy, donde terminamos cenando. Tiene su propia destilería de cerveza, conocida en inglés como microbrewery. Es un poblado lleno de historia colonial y, más aun, cuando ocurrió la invasión britanica del 1812. http://www.stmichaelsmd.org/st-michaels-history.

Jacob Panic Sept-3-2017
St Michael, MD
Al cenar en Foxy Harbor Grill, tuvimos la grata sorpresa de presenciar a un chico bajo el nombre de Jacob Panic. Se imaginarán el placer y la alegría que tuve al ver sus pedales de efectos, su banjo y su ritmo de bluegrass o pop grass. Tiene una voz muy agradable y su destrezas al tocar su banjo hicieron nuestra noche sumamente grata. Es un chico con un gran talento que amerita que su música sea difundida por todos los medios disponibles. Aquí va mi granito de arena para que este chico sea conocido en otras latitudes. Adjunto su enlace para aquellos que quieran escucharlo ya que esta página no acepta un vídeo mayor a 100MB: 







Sunday, September 3, 2017

Mi nuevo instrumento

Fue para el 1984 que había comprado una armónica para aprender a tocarla. La compré en Casa Margarida en Plaza las Américas, el  mismo sitio donde compré mi guitarra Yamaha. Me había propuesto imitar a Roger Daltrey en tocarla y hacer mi propia música. Siempre practicaba en mi cuarto y recuerdo que a mis padres no les agradaba nada mi interés por tocarla. Aun así continuaba tocando sin prestarle atención a su malestar. Para ese mismo año, un compañero de escuela superior me visitaba y me pidió prestada la armónica para tocarla; esa fue la última vez que la ví.

Como todo en mi vida, pasaron muchos años hasta que decidí comprarme un set de armónicas de diferentes tonos. Ya empecé a tocar un poco de música bluegrass y estoy buscando más información para aprender a tocar un poco de blues, que es una de mis pasiones en estos momentos; por algo voy a tomar un curso de blues en la universidad. 

Ya les contaré de ambas experiencias y mi proceso de aprendizaje en una publicación futura.

Nuevamente, gracias a mi fan número uno de Chicago por visitarme.

Saturday, August 26, 2017

Una visita a las tiendas de música

Es curioso que a esta altura de mi vida considere ir a las "jugueterías" de música. Usualmente, me escapo a una que otro Guitar Center y cuando veo una que me interese entro para ver lo que hay.

Recuerdo como hoy cuando en el 2013 paseando por la calle Sansom entre la 20 y la 21 en Filadelfia me topé con la tienda de Philadelphia Classical Guitar Store. Salivé e imaginé como un crío ante una vitrina de una tienda de golosinas; las guitarras colgaban en un exhibidor y mi imaginación comenzó a volar. La tienda estaba cerrada, pero el hecho de ver un edificio antiguo con el letrero colgando me remontaba a la descripción que había leído hace muchos años de novelas de la época pre-guerra Civil Española. Mi sed por conocer más resurgió como fénix de sus cenizas.

Fender reposando en nuestra
butaca en Filadelfia
(foto tomada por Jaime Riera)
Ya casi al final de nuestra estancia en Filadelfia, adquirí una guitarra acústica en Guitar Center en Cherry Hill, Nueva Jersey. Al tocarla intenté trazar con mis dedos aquellas pocas notas que recordaba cuando tenía 19 años.

Ya en Nueva York, la historia era distinta. Ahí entré a varias tiendas de música. La que frecuentaba más se encuentra en Mineola, NY que es la clásica Guitar Center donde compré mi Yamaha. la tienda por excelencia para el bolsillo mío. 

D'Angelico
(Foto tomada en NY 
Jaime Riera)
En una de mis escapadas del trabajo en Nueva York, me topé D'Angelico Guitar of America. Al principio me costó trabajo encontrar la tienda porque no hay letrero alguno en el exterior del edificio y para entrar necesitas tocar un timbre tipo apartamento. Al entrar era como estar en un paraíso de guitarras. El sitio era ideal porque tenía un escenario para presentaciones y a pesar de que el sitio estaba vacío, todas las visitas son mediante citas y ahí la dinámica de atención al cliente era de excelencia. Pero mi visitas no se limitaron a ambas tiendas, visité Sam Ash Music en la 34 y Novena en Nueva York. Pero esta tienda no me impresionó mucho. Ahí no puedes probar instrumento alguno sin la supervisión de un empleado, a diferencia de Guitar Center. Claro, una vez tiene al empleado verificando lo que haces con el instrumento te lo quieren vender y eso a mí no me atrajo nada. Claro, el instrumento que toqué en esa tienda fue una guitarra de doce cuerdas Martin, una de las compañías de construccion de guitarras de Pennsylvania que tengo en agenda visitar.

Cuando nos mudamos al área de DC Metro, en especial en Maryland, me topé con la sorpresa de que aquí en DC no hay tiendas de músicas; todas las tiendas se encuentran en el exterior, ya sea Maryland o Virginia. En mi peregrinación visité el Guitar Center en Rockville y pocos meses despues abrieron uno cerca de mi apartamento. 

Chuck Levin Music Store
(Foto tomada por Jaime Riera)
Como no soy una persona de limitar las visitas a una mega tienda  de música, me topé con una pequeña en Greenbelt y otra cerca en Wheaton, ambas en Maryland. La primera Music & Arts es pequeña y no tiene no tiene mucho inventario por razones obvias. La segunda en Wheaton me dejó perplejo porque parecía la vivienda de un hoarder. El espacio a pesar de que es grande, no hay mucha área para caminar o es estrecha. Chuck Levin's Music Store la encontré porque quería probar un instrumento que se hace en Canadá por Seagull Guitars. Ahí, al igual que Sam Ash, si quieres probar un instrumento tienes que pedir permiso a uno de los empleados y éste comenzará a regatear con el precio para empujar la venta. La tentación fue muy grande pero me aguanté de no comprar nada por varias razones: no me gusta que me obliguen a comprar nada y me gusta probar el instrumento sin nadie respirando encima de mí. No voy a negar que me quedé con las ganas de tocar los banjos que estaban detrás de un mostrador que se nota que no son hechos por una máquina de producción en masa. lo malo es que no había nadie en esa área y me decepcionó ver como los banjos se encuentran en exhibición como se aprecia en la foto que tomé. No descarto la idea de visitar una tienda de música especializada en bluegrass localizada en Catonsville Maryland.


Chuck Levin Music Store
(Foto tomada por Jaime Riera)
PD: Una nota de agradecimiento a mi visitante de California. Gracias por leerme y espero poder hablarte por este medio prontamente.










Friday, August 25, 2017

Una visita a un Smithsonian

Ayer, dentro de mi mal llamado aburrimiento, me puse como meta el visitar uno de los museos del instituto Smithsonian. Había escuchado que en el National Museum of American History había una sección de música bien interesante. La sorpresa que me llevaría es que la sección de instrumentos musicales reabriría en el verano de 2018.
Foto tomada por mí Jaime Riera

A pesar de toparme con esta noticia, no me desanimé y miré el vaso medio lleno. Para mí sorpresa sí había material musical para documentar a través de lente de mi cámara. A modo de ejemplo, en la parte de transportación marítima había 5 canciones relacionadas con el hundimiento del Titanic. Jamás me imaginé que existiera música relacionada a este suceso histórico ocurrido abril de 1912. Cinco canciones que escuché en su totalidad y que despertaron un interés en mí. Una de las fotos muestras a uno de mis músicos favoritos, Lead Belly y con una melodía exquisita.

Foto tomada por mí Jaime Riera
En otra sala me topé con el saxofón de Presidente William "Bill" Clinton" en unión a otros artefactos usados por otros presidentes.  

Al continuar con mi recorrido, vi clarinete y un saxofón del grupo King Oliver's Creole Jazz Band. Esta fue una de las bandas más importantes de principio de siglo y, por si usted no lo sabía Louis Amstrong fue uno de sus miembros. https://www.youtube.com/watch?v=ONDr4zau53c
Foto tomada por mí Jaime Riera

De la misma forma, me topé con instrumentos de grupos de imigrantes a los Estados Unidos como el guiro y el tiple de origen puertorriqueño y otros de origen mexicanos y de otros grupos asiaticos. Todos ellos muy bien conservados. Pero en este punto, la influencia musical de los países no está limitado a los instrumentos musicales, sino que tambien hay trajes típicos como el del vejigante
Foto tomada por mí Jaime Riera
como muestro en la foto a la derecha. Deben recordar, que este recorrido que hago sobre la música no está limitado a los isntrumentos o al sonido, sino que incluye la danza y aquello que sea festivo en donde la música juega un rol importante. 

Al finalizar mi recorrido, admito de anteamano que no visité todas las salas de exhibición, me topé con el icing del bizcocho o pastel: 5 instrumentos de cuerdas bien conservados. Acompaño dos fotos de los cinco que fotografié. Entre estos "artefactos" está la guitarra de Libba Cotten quien era zurda y tocaba los bajos con los dedos anular, indice y del corazon y los treboles con el pulgar; distinto a si tocara una guitarra modificada para zurdos. Creo que es el momento oportuno para introducirlos a la música de ella. https://www.youtube.com/watch?v=f7JGhlej6KQ

Un detalle bien importante de este museo, todas las salas tienen alguna canción en su sistema de altoparlante. Lo que tiene que hacer es sentarse a escucharlas e identificarlas a ver si reconoce alguna y transportarse a esa época. Aquellos que vivimos o que crecimos con esa música o que la hayamos escuchado por algún otro medio nos será fácil reconocerlas, al menos la tonadilla. Por lo tanto, vé amigo lector que no me fui decepcionado del museo, encontré lo que buscaba de forma dispersa.

Sunday, August 6, 2017

Experiencia única

Estas últimas semanas han sido fuego a la lata. He estado comunicándome con varias personas de la industria de la música y estos han accedido a que los entreviste. Les adelanto que no soy ni me creo que soy periodista, hay demasiados en el mercado. 

Este podcast y sus charlas, porque a pesar de que tienen el formato de entrevista no debemos considerarla como entrevistas, son para satisfacer mi curiosidad sobre la música y poder compartir con ustedes este interés. Mi curiosidad, como menciono en mi biografía en mi página web www.musicin2flavors.com, nace a raíz de mi experiencia educativa en mi formación como guitarrista. 

Ya son 5 episodios grabados y 3 descargados en plataformas de podcast. Espero que les guste y recuerden que puedan escucharlas en Ivoox, iTunes y Stitcher. De igual forma, espero sus comentarios y sugerencias sobre qué tema en específico les gustaría escuchar.

No quiero dejar de darle un saludito a mi visitante de Chicago que entra tantas veces en una semana que ha roto el record de visitas en mi contador.



Saturday, August 20, 2016

Un setentoso progresista en Washington DC

Fue para el 1983  cuando me di cuenta que mi inclinación ante la vida era ser progresista; progresista en la mentalidad política, de no estar atado a ningún partido político o idea conservadora; progresista en la lectura, de devorar cuanto libros me recomendaran mis profesores universitarios (desde lo más conservador hasta lo más liberal); ser progresista ante los derechos humanos, aunque mi formación ultra-católica en muchas ocasiones entrara en disputa con mi mentalidad liberal y republicana de Azaña. Era un progresista en formación y aún lo sigo siendo; nunca se llega a la totalidad, ni con la muerte. Como he dejado entrever en publicaciones anteriores, la pelea entre mi Yo con el Ello, programado desde mi infancia, ha sido ardua; desvestirse de lo ultra-conservador para poder llegar a un grado de libertad racional es un camino rocoso; el poder realizar la metamorfosis es difícil pero no imposible. Es oportuno aclarar que no soy freudiano ni creo en el psicoanálisis, a pesar de que para la década del 1980 esa era la tendencia psicológica de la Universidad de Puerto Rico y la que estudié por un año.

Pero regresando al 1983, cursaba mi último año de escuela superior y me dio por comprar discos usado de los sesentas. Yo vivía, como gitano al fin, en el sector de Miramar en el Barrio de Santurce y al lado tenía un "pulguero" llamado Pink House Bazaar. En ese sitio compré algún que otro disco de vinilo (pasta para los boricuas bragaos como yo). Poco a poco me sumergía en la música de una época a la cual nunca fui expuesto pero que mi espíritu  rebelde e individualista dormido me llevaba poco a poco a adentrarme, de forma inconsciente, a este género musical. Digamos que era como a sailing ship to nowhere, leaving any place; la historia de mi vida. Ese era mi época de gloria, donde los vídeos musicales y MTV hacía de las suyas en mi mente. Jamás hubiera pensado, y con el acceso limitado a libros de música que tenía previo al 1983, que integrantes de grupo Asia fueron miembros de esa banda musical que abriría mis ojos a un rock progresivo que no había escuchado o que no identificaba del todo. Era esa época también en donde la estación radial Alfa Rock ponía música y no identificaba a los grupos.

Fue para ese año en que en mi casa escuchaban un programa radial de un famoso coleccionista de música de los años cincuenta, Frankie Canepa, quien trabajaba para una compañía de seguros y compraba discos de segunda mano y los revendía. Su tienda ubicaba en la segunda planta de su residencia. Ese lugar se convertiría por varios años en la Meca de mis expediciones para comprar discos usados de los Beatles, Rolling Stones, Manfred Mann y otros. Canepa era una enciclopedia de la música americana y británica. Fue él quien se dio cuenta de mis inclinaciones musicales y me recomendó que comprara dos discos: Fragile y Close to the Edge de Yes. Ambas eran ediciones originales producidas por Atlantic Records y me aseguró que mi mente explotaría con esa música; su presagio fue acertado. Los miembros de la banda eran: Jon Anderson (vocalisa y guitarra), Chris Squire (bajista, el mejor del Mundo), Rick Wakeman (tecladista, un genio), Bill Brudford (baterista incomparable y luego miembro de King Crimson) y Steve Howe (el responsable de sembrar la semilla por aprender a tocar guitarra en el 1984 y que un año más tarde abandoné por otros motivos explicado en una publicación anterior). Estos discos fueron mi inicio en esta aventura psicodélica y progresista británica. El próximo disco que compré fue The Album y luego, una semana más tarde, añadí a mi colección Time and a Word; ambos Canepa los había reservado para mí porque había acertado en su presagio. Pero lo más que me sorprendió en todo este viaje musical fue que uno de los integrantes de Yes ya lo conocía desde el 1982, éste era miembro del grupo Asia, Steve Howe. Todos estos discos los escuché a la saciedad, como he estado haciendo esta semana.

Para agosto de 2002, Frankie (otro Frankie, no Canepa), quien fue testigo de nuestra boda, le dijo a Puri que tenía 4 boletos para ver Yes en el Radio City y que si me interesaba ir. Mi reacción fue como la de un crío en una juguetería. Corrí, brinqué, grité, que no hice; estaba excitado. El día del concierto el line-up de la banda era similar a la de 1970 y 1972, excepto que Bill Brudford no era el baterista. Fueron dos horas inolvidables de placer musical, mas no así para nuestras parejas que no entendía como una sola canción podía durar veinte minutos. Frankie y yo bebimos, cantamos e hicimos lo que dos adultos, en sus mid-forties- hacían al ver a su banda favorita: actuar como adolescentes roqueros.

Pasaron muchos años de este concierto inolvidable, hasta que el 16 de agosto de 2016 pude lograr mi sueño de volverlos a ver con un nuevo cantante, Jon Davison, y el sustituto de Chris Squire (fallecido en el 2015), Billy Sherwood. Este concierto fue otra dos horas de puro placer. Durante el mismo me acordé de Frankie, quien ya no está con nosotros desde el 11 de septiembre de 2015, y las publicaciones de él invitando a sus amistades citando estrofas de algunas de las canciones de Yes. No dudo que si él estuviera con nosotros y le dijera, Frankie tengo boletos para ver a Yes, él me hubiera dicho que sí y hubieramos recordado el 2002 otra vez. El concierto lo disfrute de cabo a rabo, mis fotos y vídeos son testigos de las imágenes tomadas en el Warner Theatre, Ese día reafirmó el porqué Yes es una de mis bandas favoritas por encima de cualquier otra.

Si usted me preguntara ahora mismo si aún poseo estos discos y otros, lamento indicarle que no, toda mi colección de discos de esa época la he perdido y no pienso reconstruirla por la ausencia de espacio y la necesidad de libre movilidad de un sitio a otro. Además, mi interés musical se ha desplazado a la adquisición de instrumentos musicales; ya cuento con una guitarra clásica, una acústica y quiero comprarme una guitarra eléctrica, un bajo y una doce cuerdas. Para esto le voy a buscar espacio a lo que de lugar.