Saturday, October 7, 2017

Mi charla con un juglar del siglo XXI

Foto tomada del pérfil de Emilio Villalba
con su autorización
Este episodio lo había grabado hace un tiempo, creo que fue para finales de agosto o principios de septiembre. A Emilio lo conocí a través de Asier de Benito, con quien hablé en el episodio número 4 de mi podcast:

Nuestra charla se dio en un ambiente hogareño, en mi caso desde mi habitación donde tengo mayor tranquilidad; y Emilio, desde su hogar en Sevilla rodeado de sus instrumentos musicales. 

Al que no conoce a Emilio, es una persona fascinante con quien se puede platicar sobre música. No solo es un músico profesional que se dedica a interpretar música histórica o antigua, sino que su formación educativa es envidiable. En mi charla telefónica con él, nos lleva de la mano de cómo él se ha preparado para interpretar este tipo de música a través de diferentes colecciones que están en líneas. 

Emilio, al igual que un músico aficionado o profesional, tiene una obsesión: poseer innumerables instrumentos y cuidarlos del daño que los cambios climáticos les pueda afectar. Posee sobre 30 instrumentos musicales reproducidos de la época Medieval y la descripción que hace en cuanto a su confección es sumamente ilustrativa del cuidado que requieren. 

Foto tomada prestada de la página
 web de Emilio Villalba
Esta fue construida por Asier de Benito.
Al terminar nuestra conversación me quedé con el ánimo de peregrinar, por un instante, a España para verlo en un concierto y de ahí salir con un grupo e irnos de copas y hablar de música. Como dije, Emilio es un ser maravilloso y no dudo que sus pareja de música, Sara Marina, sea 

No quiero terminar esta publicación sin agradecer a Emilio por su tiempo, la grata charla que me permitió tener con él y por conocer más sobre la música. 

Para saber más sobre Emilio, lo pueden visitar en su página de la Internet: https://www.emiliovillalba.com/.




Friday, September 15, 2017

Un viaje en autobus "musical"

Quien hubiera imaginado que el haberme mudado a los Estados Unidos mis recorridos a los distintos lugares de trabajo fuera en transportación pública. Hace una semana jamás imaginé que estaría viajando en autobús todos los días de mi hogar al trabajo y viceversa.

La travesía en el Ride-On es corta, no pasa de los veinte minutos a mi nuevo centro de trabajo. En los primeros días estuve recordando mi casi un año cuando iba de la Universidad de Puerto Rico a mi casa en Toa Baja. Un viaje de más de una hora de camino por lo lento y demacrado que estaba el sistema de autobús para esa época; el cual no debe de haber cambiado mucho. En ese viaje tan largo leía bastante y me entretenía con mi Walkman en escuchar mi música en el cassette. Recuerdo que mis incursiones a Bookstore en el Viejo San Juan era para comprar cassettes de música clásica a $5.00 cada uno de la casa disquera Deutsche Grammophon. En esos viajes busísticos conocí por vez primera la música barroca. 

Pues estos viajes actuales me han traído aquellos recuerdos empolvados y guardados en algún lugar de mi caja negra. Jamás pensé que me acordaría de ellos o que los volvería a revivir. En este nuevo trayecto laboral me doy la oportunidad de re-escuchar mi podcast, conocer las flaquezas del mismo y reinventar nuevos episodios con acercamiento distintos y únicos para cada uno de ellos. Este corto trayecto en autobús me permite soñar, leer sobre música (aunque sea unas pocas páginas) e idear nuevas entrevistas; una de ellas las subiré la semana que viene.
Algún momento en el futuro, revisitaré este blog para recordar lo que mi memoria haya borrado. A lo mejor, ya viejo y artrítico, visitaré estas líneas en un papel impreso rumbo a la universidad en un autobús, con un rumbo establecido para escuchar a los jóvenes tocar música con los instrumentos de ese momento o escuchar a un profesor impartir cátedra de como en estos tiempos se deleitaba a una audiencia con un instrumento musical hecho de madera y cuerdas. A lo mejor, en ese autobús "musical" quede el recuerdo vago de mis aventuras neurológicas por una partitura sin tocar o por una canción de blues sin haber tocado. A lo mejor...

Monday, September 4, 2017

St Michael y un poco de bluegrass

En ese constante peregrinar nuestro de conocer esquinas de Maryland, con amistades de Puerto Rico, ocurren sorpresas muy gratas. Eso nos ocurrió en St Michaels, un poblado que cruzamos en noviembre de 2016 en auto y no nos detuvimos porque estaba desolado.

St Michaels es un pequeño poblado costero del condado de Talbot. Es exquisito por sus calles, sus casas del siglo XVII al XIX, sus tiendas, galerías de arte, cafés, heladerías y farmacias de pueblo. En muchas de sus casas se puede ver la placa de inscripción en el Registro Estatal de Protección Histórica y sus cristales en las ventanas de la época. En varias de las casas, las cortinas estaban corridas y se podía ver su interior que remontan al visitante a una época gloriosa pre y post 1812. Por ser el último fin de semana del verano, las calles estaban repletas de turistas. En el muelle se pueden apreciar las barcas de pesca de cangrejo y de otras suculencias marítimas que sirven en restaurantes como Foxy, donde terminamos cenando. Tiene su propia destilería de cerveza, conocida en inglés como microbrewery. Es un poblado lleno de historia colonial y, más aun, cuando ocurrió la invasión britanica del 1812. http://www.stmichaelsmd.org/st-michaels-history.

Jacob Panic Sept-3-2017
St Michael, MD
Al cenar en Foxy Harbor Grill, tuvimos la grata sorpresa de presenciar a un chico bajo el nombre de Jacob Panic. Se imaginarán el placer y la alegría que tuve al ver sus pedales de efectos, su banjo y su ritmo de bluegrass o pop grass. Tiene una voz muy agradable y su destrezas al tocar su banjo hicieron nuestra noche sumamente grata. Es un chico con un gran talento que amerita que su música sea difundida por todos los medios disponibles. Aquí va mi granito de arena para que este chico sea conocido en otras latitudes. Adjunto su enlace para aquellos que quieran escucharlo ya que esta página no acepta un vídeo mayor a 100MB: 







Sunday, September 3, 2017

Mi nuevo instrumento

Fue para el 1984 que había comprado una armónica para aprender a tocarla. La compré en Casa Margarida en Plaza las Américas, el  mismo sitio donde compré mi guitarra Yamaha. Me había propuesto imitar a Roger Daltrey en tocarla y hacer mi propia música. Siempre practicaba en mi cuarto y recuerdo que a mis padres no les agradaba nada mi interés por tocarla. Aun así continuaba tocando sin prestarle atención a su malestar. Para ese mismo año, un compañero de escuela superior me visitaba y me pidió prestada la armónica para tocarla; esa fue la última vez que la ví.

Como todo en mi vida, pasaron muchos años hasta que decidí comprarme un set de armónicas de diferentes tonos. Ya empecé a tocar un poco de música bluegrass y estoy buscando más información para aprender a tocar un poco de blues, que es una de mis pasiones en estos momentos; por algo voy a tomar un curso de blues en la universidad. 

Ya les contaré de ambas experiencias y mi proceso de aprendizaje en una publicación futura.

Nuevamente, gracias a mi fan número uno de Chicago por visitarme.

Sunday, August 27, 2017

Una visita a Frederick, Maryland

Ayer domingo fue uno de esos días que tu planificas con anticipación pensando que nada va pasar. Pero los planes no siempre salen como uno quiere. Debido a contratiempos fuera de nuestro control, terminamos modificando nuestro planes de visitar tiendas de antiguedades para visitar el centro de Frederick, Md a las 4:00pm.

Frederick fue uno de esos pueblos ocupado por tropas Confederadas durante la Guerra Civil 
Foto de Jaime Riera
Norteamericana. Incluso, no les niego que nos coartamos al principio de hablar en otro idioma en una ciudad que aparenta ser exclusivamente blanca. Mientras caminábamos por Market Street y entrabamos a distintos negocios menos preocupación tuve en hablar en castellano. Desde la propia calle, miraba hacia el interior de los restaurante y veía a los meseros sonreírnos.

Al husmear con mi mirada en los distintos escaparates me topé con una tienda de empeño, el famoso pawn shop. Fue grata mi sorpresa cuando ví colgando del mismo varios banjos cuya cabeza o tapa de piel estaban raídas con el tiempo. No sé que tiene el banjo que me atrae tanto; como tampoco sé de donde surge mi fascinación por dicho instrumento. Recuerdo que la primera vez que vi una caricatura animada con el banjo fue el de animales de granja (https://www.youtube.com/watch?v=cPCJnpZGoCQ) como conjunto de bluegrass y luego en los setenta con Cool McCool tocando el banjo. https://www.youtube.com/watch?v=Smae90rEIEE. Quien sabe, a lo mejor termino comprando un banjo y tocando alguna que otra nota. He dicho que mi fascinación por coleccionar instrumentos de cuerdas no tiene límite; la culpa la tiene Steve Howe cuando lo ví en una de las fotos del interior del disco de pasta de Yes Fragile.
Foto de Jaime Riera

El banjo no estaba solo, les acompañaba varias balalaikas y mandolinas. No les niego que había leído sobre las balalaika en un diccionario enciclopédico que tenía, pero nunca había visto una. Les incluyo el enlace para que vean sus origenes: http://russiapedia.rt.com/of-russian-origin/balalaika/. Desconozco quien las construyó ni en que año. Pero si algo es cierto, es que no descarto la idea de visitar esta tienda de empeño en un futuro cercano y ver este instrumento de cerca y ahí mismo hacer una búsqueda de su casa manufacturera y la legitimidad de dichos instrumentos. Quien sabe, a lo mejor le regateo algo al prestamista y termino llevándome una. 

A su vez ví varios artículos que me interesaron pero, dentro de mi escepticismo, no sé si por pagar unos dólares menos por un equipo usado valga la pena adquirirlo. Entre esos objetos que ví desde la calle fue un pedal Boss Blue Driver 2 ideal para lo que intereso hacer con la guitarra eléctrica. El detalle, como dije antes, no sé como el dueño anterior trató este pedal. Este es uno de esos pedales que llevo tiempo mirando y que quisiera añadir al que tengo actualmente que repite (loop) un ritmo; así mi guitarra tiene el efecto de acompañamiento de otro instrumento sin la necesidad de uno. Muchas veces por ahorrarse unos treinta dólares puede resultar en haber gastado más por un regateo, pero no descarto que pueda regatear con el prestamista si me decido adquirir uno de esas balalaikas y la mandolina. Claro está, hay que ver que otros tesoros guarda el prestamista en ese espacio de tienda.

Ya vé usted estimado lector, que la música se ha convertido en mi obsesión y en mi pesadilla. Porque este es un pasatiempo muy caro y que requiere espacio en nuestro pequeño apartamento, espacio que no tenemos y sé que será un dolor de cabeza en ordenar el espacio por mis no tan pequeños antojos.
Foto de Jaime Riera

Una charla con Silverio Pérez

No lo voy a ocultar ni a negar. Ayer fue un día muy especial para mí y por ese motivo lancé el episodio 5. Un episodio especial y parte de la celebración de mis dos meses como creador, productor y anfitrión de Music in 2Flavors/Música en 2Sabores.

He decidido que cuando vaya a lanzar un episodio lo haré en un número impar. Para que les miento, no me gusta hacer las cosas como el público general, como tampoco voy a tirar un episodio especial cuando cumpla el año. Aunque pensándolo bien, uno es un número impar; quien sabe, a lo mejor lanzo uno. 

Pero corto el rollo. Ayer por fin pude hablar con Silverio Pérez. A Silverio Pérez lo conocí cuando pertenecía al grupo Haciendo Punto en Otro Son en el 1977. Escuchaba sus canciones y me las sabía. Jamás imaginé que hablaría con él. En el 1981 Silverio tenía un programa radial con Sunshine Logroño y hablé con ellos al participar de un concurso, apenas tenía 16 años.

Seguí su carrera profesional leyéndolo en la prensa y escuchando sus programas televisivos y radiales. Pero al lanzar mi podcast me puse como meta hacer un episodio con él y luego de varios compromisos y agendas cargadas de parte y parte se cuajó esta charla que fue amena y agradable.

Hablar con Silverio fue un paso importante en este podcast. No solo por lo que él representa en la cultura popular puertorriqueña, sino porque él es un cofre de información y anécdotas que requiere de no un episodio, sino de varios episodios para preguntarle de las distintas etapas de su vida musical. Nosotros en la diáspora apreciamos más que nunca de donde venimos y nuestras raíces. A través de Silverio Pérez la patria está más cerca y no dudo que su libro autobiográfico nos acerque más al terruño.

No me quiero despedir sin antes invitarlo a que comenten en este blog o en mi página en la Internet www.musicin2flavors.com para que me dejen saber que les gusta o no les gusta.

Pueden saber más sobre Silverio Pérez en www.silverioperezpr.com.






Saturday, August 26, 2017

Una visita a las tiendas de música

Es curioso que a esta altura de mi vida considere ir a las "jugueterías" de música. Usualmente, me escapo a una que otro Guitar Center y cuando veo una que me interese entro para ver lo que hay.

Recuerdo como hoy cuando en el 2013 paseando por la calle Sansom entre la 20 y la 21 en Filadelfia me topé con la tienda de Philadelphia Classical Guitar Store. Salivé e imaginé como un crío ante una vitrina de una tienda de golosinas; las guitarras colgaban en un exhibidor y mi imaginación comenzó a volar. La tienda estaba cerrada, pero el hecho de ver un edificio antiguo con el letrero colgando me remontaba a la descripción que había leído hace muchos años de novelas de la época pre-guerra Civil Española. Mi sed por conocer más resurgió como fénix de sus cenizas.

Fender reposando en nuestra
butaca en Filadelfia
(foto tomada por Jaime Riera)
Ya casi al final de nuestra estancia en Filadelfia, adquirí una guitarra acústica en Guitar Center en Cherry Hill, Nueva Jersey. Al tocarla intenté trazar con mis dedos aquellas pocas notas que recordaba cuando tenía 19 años.

Ya en Nueva York, la historia era distinta. Ahí entré a varias tiendas de música. La que frecuentaba más se encuentra en Mineola, NY que es la clásica Guitar Center donde compré mi Yamaha. la tienda por excelencia para el bolsillo mío. 

D'Angelico
(Foto tomada en NY 
Jaime Riera)
En una de mis escapadas del trabajo en Nueva York, me topé D'Angelico Guitar of America. Al principio me costó trabajo encontrar la tienda porque no hay letrero alguno en el exterior del edificio y para entrar necesitas tocar un timbre tipo apartamento. Al entrar era como estar en un paraíso de guitarras. El sitio era ideal porque tenía un escenario para presentaciones y a pesar de que el sitio estaba vacío, todas las visitas son mediante citas y ahí la dinámica de atención al cliente era de excelencia. Pero mi visitas no se limitaron a ambas tiendas, visité Sam Ash Music en la 34 y Novena en Nueva York. Pero esta tienda no me impresionó mucho. Ahí no puedes probar instrumento alguno sin la supervisión de un empleado, a diferencia de Guitar Center. Claro, una vez tiene al empleado verificando lo que haces con el instrumento te lo quieren vender y eso a mí no me atrajo nada. Claro, el instrumento que toqué en esa tienda fue una guitarra de doce cuerdas Martin, una de las compañías de construccion de guitarras de Pennsylvania que tengo en agenda visitar.

Cuando nos mudamos al área de DC Metro, en especial en Maryland, me topé con la sorpresa de que aquí en DC no hay tiendas de músicas; todas las tiendas se encuentran en el exterior, ya sea Maryland o Virginia. En mi peregrinación visité el Guitar Center en Rockville y pocos meses despues abrieron uno cerca de mi apartamento. 

Chuck Levin Music Store
(Foto tomada por Jaime Riera)
Como no soy una persona de limitar las visitas a una mega tienda  de música, me topé con una pequeña en Greenbelt y otra cerca en Wheaton, ambas en Maryland. La primera Music & Arts es pequeña y no tiene no tiene mucho inventario por razones obvias. La segunda en Wheaton me dejó perplejo porque parecía la vivienda de un hoarder. El espacio a pesar de que es grande, no hay mucha área para caminar o es estrecha. Chuck Levin's Music Store la encontré porque quería probar un instrumento que se hace en Canadá por Seagull Guitars. Ahí, al igual que Sam Ash, si quieres probar un instrumento tienes que pedir permiso a uno de los empleados y éste comenzará a regatear con el precio para empujar la venta. La tentación fue muy grande pero me aguanté de no comprar nada por varias razones: no me gusta que me obliguen a comprar nada y me gusta probar el instrumento sin nadie respirando encima de mí. No voy a negar que me quedé con las ganas de tocar los banjos que estaban detrás de un mostrador que se nota que no son hechos por una máquina de producción en masa. lo malo es que no había nadie en esa área y me decepcionó ver como los banjos se encuentran en exhibición como se aprecia en la foto que tomé. No descarto la idea de visitar una tienda de música especializada en bluegrass localizada en Catonsville Maryland.


Chuck Levin Music Store
(Foto tomada por Jaime Riera)
PD: Una nota de agradecimiento a mi visitante de California. Gracias por leerme y espero poder hablarte por este medio prontamente.