Wednesday, May 9, 2018

Rafael Pondé de Bahía con un pase por Europa y con la mente en Filadelfia

Foto tomada por Jaime Riera
Como dije en mi entrada anterior, el 6 de mayo fue un día de muchas emociones al regresar a la ciudad que me recibió en el 2012. De inmediato al entrar a Girard Avenue me topé con los rieles de los trolleys que tanto adoré durante los dos años que viví ahí. De esto no cuento con fotos, lo cual lamento

Desde que salí de casa, puse la música de Rafael Pondé para ambientar mi mente. Es una especie de ritual que he adoptado desde que tengo conocimiento. Cuando me propongo algo, le doy vueltas a la idea en mi cabeza y trato de ambientar el escenario, como un director de una obra de teatro o utilero.

La primera vez que lo conocí fue en casa de Cissa Paz, (Episodio 28 de Music in 2Flavors). Cissa me recomendó que lo tuviera y al final de la grabación platicamos un rato sobre la posibilidad de tenerlo en mi podcast y empezamos a coordinar a través de Facebook y textos.

Durante mi trayecto America Unite, Já Chega, Je ne suis pas Charlie Hebdo, Inveja da Sapucaí (que la tengo pegada en la mente), Solidao na Estrada (con el mejor arreglo de guitarra que haya escuchado), Princess of the Dessert, entre otras tantas que te saca la polilla del cuerpo,fueron mis fieles compañeras de las 2 horas y media de recorrido por la US95. Mi pronunciación en portugués es fatal, como me pasa con la mayoría de los idiomas que hablo, pero mi oído y lectura los entienden a la perfección.

Foto tomada por Jaime Riera
Al entrar a Fishtown, mi mente estaba corriendo a 78 rpm como disco de vinilo. Tan pronto estacioné, mis pies sintieron la acera debajo de mí como árbol que se enraiza y levanta las aceras para hacer suyo el espacio. Al tocar a la puerta del apartamento de Rafael, el tufo de creatividad me golpeó de inmediato. Mi vista se abalanzó sobre cada objeto colgando y estacionario en la sala y me di cuenta que ese recinto era una iglesia al arte y a la buena música. Rafael nunca me defraudó.

Su recibimiento fue muy especial. Su saludo Hello my friend rompe el hielo y cualquier ambiente denso. En las pocas veces que he visto a Rafael no lo he visto serio, siempre la sonrisa inunda su cara y sus ojos al hablar de su carrera es como el de dos soles en un sistema planetario. En esa hora que compartí, hablamos de los inicios en su carrera musical, sus viajes por el Mundo y su motivo a quedarse en la mejor ciudad de Estados Unidos, Filadelfia. Como dice el gringo: what you see from Rafael it is what you get. 

En esta conversación amena, Rafael no alardea de su genio y facilidad para componer ritmos brasileños. Es un músico que no le gusta etiquetarse ni casarse con ritmo alguno. Él es una amalgama de ritmos brasileños, con él aprendí que existe más de seiscientos ritmos y de la pasión de los brasileños con África. 

Si usted escucha tan sólo un disco de Rafael, empiece por Voltar pra Bahia (Regresar a Bahía) para que absorba ese aroma de esa ciudad musical y que ha sido cuna de tantos buenos músicos como Rafael. Voltar pra Bahía (Regresar a Bahía) es uno de esos discos que le va a forzar a escuchar más de Rafael Pondé. La música de Rafael en esta canción le va a poner a mover su torso de un lado a otro como el vaivén de las olas de Salvador y querer acostarse cerca de las laderas de sus montes para que la brisa brasileña le arrope.
Foto tomada por Jaime Riera

La voz de Rafael es suave (smoothing) y le envolverá como ningún músico que haya escuchado anteriormente. Su registro y timbre es limpio, sin mayores esfuerzos al soltar notas altas y bajas. Su voz de raíces preta lo va a dejar con un ánimo de querer conocer más sobre su música y aprenda a falar Português para poder cantar sus canciones y dejar que Misty Morning sea su musa porque ella sabe que you are out there somewhere... and jump out to the water if you know how to swim . 

Si no ha escuchado a Rafael, no sé que espera. Debe recibir de él un poco de Maltrato y dejar que Juanita la Chismosa le cuente al oído todo sobre él, porque no se va a arrepentir. Si quiere saber más sobre Rafael Pondé, debe esperar a que suba mi grabación con él y debe visitar su página en la Internet en https://www.rafaelponde.com.br/.

Mientras tanto me retiro por el momento taraleando Je ne suis pas Charlie Hebdo y luego Inveja da Sapucai que más que pegajosa, son contagiosa y me alegra la vida. Gracias Rafael por alegrar mi vida y por mostrarme tu humildad con tu talento.

Tuesday, May 8, 2018

De Tierra Caliente es que viene el sabor

Como dije en mi cuenta de Twitter, el 6 de mayo fue a un viaje especial para mí porque iba grabar un episodio con Rafael Pondé, un talentoso músico brasileño del cual hablaré en otra publicación. Se supone que esta publicación lo hubiera escrito ayer, pero las fuerzas y la musa no me llegaban; un proceso muy distinto al que le ocurriría a un intelectual o músico profesional.

Este viaje tenía dos propósitos: hacer la entrevista a Rafael y visitar la primera ciudad que me recibió en el 2012, Filadelfia (la Ciudad del Amor Fraternal). 

Toda la ruta fue por la US-95, la ruta nacional que me llevaría paralelo a la línea del Amtrak. Esta ruta la conocía a la perfección porque la había hecho varias veces en tren y en carro; aunque tenía el GPS puesto por si acaso tenía que desviarme por algún tráfico (el GPS es mi dios cartográfico). Mi emoción comenzó a agitarse cuando pasé el Aeropuerto Internacional de Filadelfia, avisté el skyline, de la ciudad al pasar paralelo a Society Hill y a Penns Landing y tomar la ruta para Girard Avenue en dirección a Fishtown. No me fue difícil encontrar un espacio de estacionamiento en Fishtown, esta área la conocía pero no como la palma de mi mano. Al encontrarme con Rafael en su apartamento y terminar la grabación, él hizo arreglos para conocer a un amigo de él que es músico y es la razón de su permanencia en esta gran ciudad: Bronson Tennis, el gringo como le llama su esposa Caro Canción.

Foto tomada por Bronson Tennis el 5/6/2018
Como no sabía dónde Bronson se encontraba, puse la dirección en el GPS y me cruzó por el Barrio Latino, perdón boricua. Los sonidos de música alta, la gente mecaneando (trabajando en el motor del carro), frituras en la calle, las banderas puertorriqueñas y hasta un mural de Pedro Albizu Campos y de Papo Buda me preparaban para la sorpresa de la tarde. 

Mientras pasábamos por debajo de las vías del SEPTA, yo le decía a Rafael que esta área la conocía. Cuando llegamos a un área boscosa le dije, pero si este parque es Fairmount Park y cerca está la Universidad de Filadelfia. Cuando nos metimos en Lincoln Drive, mi excitación era notable. Toda esta área la había recorrido en bicicleta en un sin número de ocasiones; eran las dos de la tarde cuando llegamos a Mount Airy.

Al llegar a la casa, lo único que me pasaba por la mente, era que iba a tener que hablar inglés y hacer una segunda grabación en ese idioma. Para mi sorpresa me topé una casa de gringos que hablaban español y portugués. De golpe los acentos colombianos inundaban la atmósfera y estaba incrédulo de que un barrio tan prominente en Filadelfia se escuchara tanto este idioma. De inmediato Rafael comenzó a presentarme y los holas y es un gusto llovían por todos lados. Estaba en mi estanque favorito, era feliz porque esta bofetada latina me auguraba una velada vespertina fabulosa, y no me equivoqué. Me sentí en casa como Vicente.

El dueño/anfitrión de la casa se encontraba en la azotea (roof deck) charlando con otros invitados. Al bajar de ella, nuestra conversación fue una combustión espontánea. Bronson y yo hablábamos en inglés y él me empieza a hablar del Gran Combo, Ismael Rivera y la Fania -por mencionar unos pocos- y en ese momento le dije, un momento tenemos que grabar esto, fue en ese momento que Bronson me demostró que el tenía la sazón caribeña y que conocía más de la escuela vieja de la Salsa que yo mismo. Incluso, en un momento de la grabación me soltó el nombre archivado en mi mente de Benny Moré, ahí me despojó de mi escudo protector y estuve a punto de hacerle una reverencia como digno representante de la música caribeña. Pero no todo le pertenece, ha recibido mucha influencia de su gran Caro Canción (su nombre artístico). Ella es una enciclopedia ambulante sobre salsa que le da tres patadas al más ducho de los boricuas y quienes, como equipo bien formado, me despojaron de toda oportunidad de improvisar y poder hacer una grabación extendida; ergo me quedé estupefacto. Las miradas de ellos eran cómplice de una formula mágica que produce el amor entre dos seres humanos y que disfrutan de la música. Si no me cree, debe escuchar al gringo cantando merengue con su acento y como describe la receta de Caro Canción. En cierta forma Rafael me hizo una encerrona (I am not holding any grudge on him, I loved it) que me demostró que uno nunca está cien por ciento preparado para sorpresas como esas, y son las mejores sorpresas del mundo. 

Bronson y Caro son unas personas encantandoras, su hospitalidad fue muy especial para mí y estoy muy agradecido por ella. En esta tarde encantadora en Filadelfia la charla se tornó lo mar de interesante. Hablamos sobre los rumbos tomados por Bronson por la Argentina y Brazil y los encuentros musicales a los cuales se topó. Su curiosidad musical se nota de lleno en sus líricas y en las anécdotas contadas por Caro. Como dice ella, el gringo (como le llama cariñosamente) tiene un oído bien agudo que registra y graba todas las palabra y sonidos para incorporarlos en la lírica , una muestra de eso la notamos en su más reciente producción discográfica. Tienen que comprarlo y escucharlo para entenderlo. Un pista es Caro Canción.

La forma en que este gringo ha traído la música y ritmos latinos a la Filadelfia de Ben Franklin ha tomado al barrio boricua por sorpresa; como si recreara el Boston Tea Party pero en Penns Landing. Evidencia de este asalto musical lo tenemos cuando me relató la forma en que conoció a Edwin "Papo Buda" Rosado. No les voy a contar esta historia porque luego no escuchan el podcast, pero les puedo adelantar que este percusionista terminó siendo miembro de De Tierra Caliente y es genial. El grupo está compuesto por mis anfitriones, Papo Buda (percusión), Steve Cochran (bajo y voces) y Eubie Nieves (flauta).

Al Bronson decirme que el primer disco de la banda era Nadie es Profeta, de inmediato fui a comprarlo en iTunes.

El disco tiene diez canciones y les auguro que desde que comience a escuchar El Sonido (la primera canción) el enganche va a ser de inmediato. Va a encontrar el sonido latino por todas partes y no podrá zafarse de él, como hechizo de un aprendiz de brujo en la casa del trompo. Va a mover el esqueleto en donde esté, como yo hice en pleno tren. Ya entenderá cuando lo escuche e internalice que  ellos hacen una nueva canción con un ritmo que se explota como lo que los Pop Stars tienen. El recorrido de música en este nuevo disco le va a dejar con más ganas de escuchar más de ellos. La percusión de Papo Buda, la guitarra de Bronson, las voces de Caro, el bajo de Steve y la flauta de Eubie se escuchan de forma limpia y sin granulación, como la fotografía de una Morenita tan bonita que lleva en su cartera y que le inspira a escribir un canción para esa chica que usted ama.


Ya habiendo escuchado el primer disco de ellos, me di a la tarea de escuchar Traigo Alegría antes de escribir este blog y luego de escucharlo 3 veces, la penúltima fue anoche y esta mañana mientras escribía este blog lo cual ya son cinco veces escuchado (pero quién está contando). Nuevamente, es un disco lleno de sabores latinos como si estuviera debajo de un palo de mango al bajar de Bogotá e irse a Cartagena para comenzar a volar rítmicamente. Vemos como Philly, Brazil, Colombia y Puerto Rico se conjugan en un solo sonido. La salsa, samba, el jazz, la rumba y el ritmo afro-caribeño de este grupo es increíble porque trae ese lenguaje pícaro de nuestra cultura que se había perdido y que ciertos géneros deberían de adoptar para poder regenerarse y dejar la mediocridad sonora de líricas violentas y sexistas. Les debo admitir que hacía tiempo que no escuchaba una lírica latina tan limpia y una salsa clásica. La conspiración de esta banda ha logrado un resultado jugoso y sabroso. Este disco celebra la vida con Traigo Alegría y nuevamente nos deja con ganas de escuchar más. Si fuera a darle una crítica negativa sería que me han dejado con un hambre de escuchar más de esta banda en donde su ritmo ha roto con todas las fronteras geográficas y de querer vivir en Filadelfia para convertirme en su groupie. 

Y si usted cree que un gringo no puede ser Taíno,  lamento decirle que se ha equivocado. Este grupo taíno, arahuaco, amazónico y de payador adoptado por Argentina nos van a dejar con ganas de saborear más de su música picante, como es nuestra sazón. Para mí, ambos discos son un aperitivo y esperaré con ansias locas el plato principal. Así que fasten your seatbelts baby (lírica de Pop Stars) porque la mezcla de lenguas y ritmos en esta música lo va a dejar con ganas de escuchar más de De Tierra Caliente y de sacar la polilla de su cuerpo y moverse al ritmo afro-latino que esta banda de la Ciudad del Amor Fraternal le ofrece. Recuerde que escoba nueva barre bien para que recoja la polilla y que debe escucharlo con agua sin hielo, pero con limón.

Friday, May 4, 2018

Mi recogimiento musical


Mientras escribo este blog estoy escuchando a la gran Mercedes Sosa al igual que, porque llevo una semana así, Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui, Víctor Jara, Inti Ilimani y a otros grandes de la Nueva Canción Latinoamericana. Mi corazón y alma está como la de Violeta, como un torbellino de ideas inquietas pero de a su vez atormentada porque el tiempo es justo para poder ser creativo. La soledad, la pena y el dolor embarga la debilidad del gas que habita o está refugiado en este nave compuesta de huesos, conductos de líquidos y músculos húmedos y la musa que pulula en ella mueve esas falanges a escribir e inspirarse en crear una deidad que no conduce a nada, mas si a expresar una emoción aislada en un archipiélago de notas. 

Todos saben que no soy la persona más religiosa del Mundo, aunque en el pasado flaqueé por cuestiones del amor, por no admitir que eran de la carne, e iba religiosamente a misa con el resultado final de una conjunción corporal fabulosa en donde descargaba las energías acumuladas por tanto estudio en Derecho. La carne tiene unos juegos fabulosos y por algo es uno de los pecados capitales más bellos. No solamente aquieta el espíritu inquieto de cualquier ser humano, sino que lo transporta a otra dimensión de una forma poco singular. No obstante, encuentro en las iglesias el mejor recinto para escuchar música y con una acústica incomparable. No sé que magia matemática y geométrica los arquitectos utilizan para que el sonido de estos espacios tenga una proyección excepcional. Este espacio embriaga mis sentidos de forma placentera y relajante.

Hoy fue uno de esos días que necesitaba, ansiosamente, de este espacio para escuchar la música de órgano de Carson Cooman. Hace unos días me había comunicado con el maestro Cooman para grabar un episodio en la tarde en la National City Christian Church (conocida por su acrónimo como "NCCC") , pero él ya tenía compromisos previos. Quedamos en grabar otro día por teléfono, pero iba a asistir para saludarlo y escucharlo.

En el día de ayer recibí una noticia no muy agradable y necesitaba de la embriaguez que me provee la música. Por eso requería que me ausentara del trabajo por una hora y me sentara con cámara y grabadora en mano para poder recoger mi experiencia de este espectáculo. No me arrepiento de haber actuado como lo hice, de grabar y fotografiar, lo necesitaba porque mi alma lo requería.

El maestro Cooman interpretó tres fabulosas piezas de órgano de compositores "modernos", dele usted su interpretación o connotación que le plazca, y desconocía de estas majestuosas composiciones; le agradezco a él haberme bajado a la Tierra y conducirme a una nueva experiencia religiosa musical. 

Me senté en la primera fila para poder escucharlo y tener un contacto directo con la cruz que colgaba de la cúpula de este recinto. A mi lado derecho había un vitral de un Cristo resucitado, y a mi izquierda, ni idea. Mi cerebro fue forzado a pensar como derechista, pero mi lado izquierdo siempre ha sido inquieto y revolucionario. A veces mi espíritu creativo me hace pensar que soy un bicho extraño en un cuerpo distinto al que no pertenezco. Pero por eso escribo estas pocas letras e interpreto la música que me embriaga mi alma, porque siempre ha sido prisionera en un cuerpo que no le pertenece. Mi mente y visión se enfocó en ver como el maestro Cooman interpretaba cada pieza dando su espalda a su escaso público, no porque no nos respeta, sino porque el órgano electrónico lo fuerza a darnos su lado menos apreciable. Mi vista, al no poder ver el movimiento de sus brazos, se enfocó en sus piernas y como presionaba cada uno de los pedales que usted ve en la foto superior. El juego de sus piernas era como un ballet sincronizado que emitía un sonido maravilloso. A veces nuestro instinto nos conduce a ver lo obvio pero no a observar el detalle. Yo por desgracia o por gracia, según su prisma, y gracias a mi déficit de atención me distraje con sus pies al desplazarse sobre estos pedales. Era una un sortilegio de movimientos únicos que me fascinaron y cautivaron mi alma. Fue ese movimiento que me liberó de cualquier pena que pudiera llevar en el momento y se lo dejé saber al final de este concierto y presentarme y confirmar nuestra cita. Mi lente me pidió que dejara el protocolo ficticio de saludarlo y cumpliera mi deber de fotografiar cada detalle de este órgano electrónico que emitía sonidos de un dragón invisible en agonía alegre, como el de San Jorge sobre una serpiente ficticia, en un recinto religioso al cual nunca he ido a rezar ni a genuflexionar porque el órgano me otorgó su dispensa inmediata a semejante acto de hipocresía.
Todos los viernes esta iglesia ofrece conciertos a las 12:15 pm con una infinidad de organistas y músicos. Les incluyo el enlace https://nationalcitycc.org/ por si visitan o viven en la ciudad para que se dé un paseo por ella cada viernes. Todas las fotos fueron tomadas por mí y están protegidas por el Derecho de Autor (Copyright para los que no lo entienden en español ;) )







Sunday, April 29, 2018

Ya son 36 episodios y vienen más

Cuando inicié esta aventura musical de grabar episodios jamás imaginé el giro que iba a tomar mi vida. Puedo decir que mis inicios en el mundo del podcast era bastante tímido. 

Cuando tuve la idea de hacer un podcast el mismo estaba girando en torno al Derecho. Me puse a pensar en lo tedioso que podría ser, los muchos caveats que tenía que incluir en cada segmento y cómo lo haría relevante e interesante para la audiencia. De igual forma, había escuchado muchos podcast en inglés y me daba cuenta que el contenido de esos podcast eran superior a mi idea original y que iba a ser otro podcast en un universo temático un poco limitado a una audiencia. No es como el tema de tecnología que atrae a un sin número de personas. 

Fue en este divagar, que al mudarme a Maryland, luego de dos años en Nueva York coqueteando con diferentes ideas y una caída estrepitosa en mi bicicleta, que durante una de mis clases de guitarra se me prendió la bombilla para hacer un podcast sobre música. Pero, ¿qué tipo de música? Ahí fue que Puri me dijo porqué limitarlo y no hacerlo general. Es cierto, porque limitarlo. En ese mismo instante comencé a bajar podcast sobre música y evaluar su formato. Me di cuenta que el cielo era el límite en este mundo musical y no lo quería limitar. En un momento dado puse una encuesta preguntando a la audiencia de Twitter si preferían un podcast en un solo idioma o en dos idiomas. Ganó el de dos idiomas. Los que votaron en contra sé quienes fueron, pero, como siempre he dicho, los movimientos vanguardistas y cambios surgen a base de la oposición de la mayoría. Me arrojé de lleno al foro de los leones podcasteros.

Fue en la Colección de Música de la Biblioteca del Congreso que mi primer episodio se cuajó. El primer episodio debería ser en inglés y sobre un tema que a la gente le motivaría: béisbol y música. Jamás pensé que con el episodio primogénito iba a haber tantas descargas inmediatas. Me maravillé con las descargas en Japón y Reino Unido. Fue en ese instante, aun con la timidez de un novato, que me di cuenta que había potencial para continuar caminando por esta ruta musical.

Admito que al escuchar los episodios de ahora y los primero existe una diferencia abismal en cuanto a contenido, sonido y otros elementos que han mostrado que domino mejor esta programación que al principio. Ya no recurro a quien fue mi mentor en este universo, ya me las apaño yo solito en dominar las distintas plataformas y equipos. He mejorado los equipos de grabación, he superado el miedo de preguntar y contactar a mis invitados directamente, no me importa si me rechazan el participar, las críticas las acepto con humildad y he madurado en mi conocimiento y recorrido musical. En estos momentos de mi vida, me siento como Violeta Parra, necesito apresurarme para lograr tener más episodios y poder charlar con más gente y aprender de ellos.

Ya son 36 episodios los que están disponibles y 3 que han sido grabados por adelantado y que subiré en su momento. A ustedes, mi audiencia, gracias por visitarme, por escucharme y por ser fieles seguidores y montarse en la guagua/autobus musical que he diseñado para el disfrute de ustedes.

Como siempre digo al final de cada episodio, recuerden visitarme en mi página de la Internet: www.musicin2flavors.com o en mis cuentas de Instagram: jaimearturoesq y music2flavors para que vean mi faceta de fotoperiodista y de comentarista rabioso en Twitter: Music2Flavors.



Tuesday, April 24, 2018

La Quena, mi nueva chica instrumental

Es harto conocido por mis amigos cercanos mi afición por los instrumentos musicales. Este era una afición que estaba como el sueño de Rip Van Winkle, con la diferencia que mi sueño no fue en los Catskill como tampoco me levanté en un país que ganó la independencia. Este despertar comenzó en Filadelfia y aún continuo en ese proceso de despertar a través de las piezas que interpreto en mi guitarra y con el podcast. 

Como le he dicho a Puri cada vez que termino de grabar un episodio -ya voy por treinta y cinco- el podcast me ha abierto un abanico de oportunidades para conocer músicos, instrumentos y libros que no había imaginado o esperado que conocer. Incluso, había gente que decía que mi podcast era algo imposible de hacer y que iba a ser pasajero; cuán equivocados estaban. Cuarenta semanas después puedo decir que sigo con el mismo entusiasmo y que tengo archivado dos episodios grabados y voy a grabar cuatro mas en dos semanas. Esto seguirá...

Pero dejemos esto a un lado. En el episodio que grabé con Pilo García (Episodio 29 de Music in 2Flavors) fue el momento épico que me empujó a conocer más sobre la quena. Al escuchar la quena de Pilo, comencé a indagar más sobre este fascinante instrumento de viento en bambú. Mi camino no fue difícil gracias al Internet y a mis duendes cibernéticos que me ayudaron a encontrar información sobre quenistas y libros de métodos. Fui conducido de la mano de Pilo cuando conocí a Pancho Díaz y a través de él conocí a Alejandro Andreu; dos increíbles individuos; ellos saben que estoy muy agradecido de todo lo que han hecho por mí, musicalmente hablando. No tomó mucho tiempo en concretarse la transacción y la correspondencia entre los tres, la cual fue eficiente y rápida. Ambos fueron personas sumamente pacientes, educadas y honestas que me ilustraron y educaron en la selección de la quena. Incluso, soy el primero que tiene una quena de Alejandro en Estados Unidos. Si usted quiere una, le recomiendo que hable directamente con él o me pregunte como contactarlo para ayudarlo.

No les voy a ocultar mi fascinación y alegría por estos objetos musicales valiosos, tan pronto abrí nuestro apartado de correo y ver la llave del apartado de cajas grandes, Me dije a mi mismo: una de dos, o este es el paquete de Puri y mi paquete. Como crío desesperado por abrir los regalos de Navidad (yo me levantaba a las 2 de la mañana a ver los regalos porque creía que Santa Claus llegaba a casa a las doce de la medianoche) abri apresuradamente el apartado y al toparme con la caja barrón sabía de inmediato que la procedencia del paquete era de Buenos Aires, Argentina. No les miento que comencé a brincar y a gritar en el vestíbulo de mi edificio y la gente mirándome como bicho extraño. Subí de inmediato y abrí el paquete y comencé a sacar fotos y compartirlas con Alberto y Pancho. Así soy yo, el individuo que ha dejado la amargura a un lado y las cosas pequenas de la vida le alegra ya; porque la música me ha dado un giro completo y distinto a mi vida. 

De forma inmediata me puse a leer el primer manual que obtuve de Pancho, son cuatro en total con un disco CD. El me había ofrecido una versión digital, pero como buen aprendiz soy reacio a leer de un libro de métodos de forma digital. Pancho coincidió conmigo. Como soy testarudo y cabezón le dije que quería todos sus libros. Les adelanto que comencé por el primero que es la Iniciación a la Quena. Este es un manual bien sencillo de seguir con gráficas y fotografías que lo guía a aprender a tocar este instrumento. Lo mejor que tiene el libro, es que Pancho les advierte que al principio el sonido no saldrá, que hay que ser paciente y estar relajado. Créame, él tiene toda la razón, va a tomar tiempo. Los otros libros los hojee y son una infinidad de partituras y métodos que lo conducirá, si es disciplinado, a dominar este instrumento. Una advertencia, Pancho Díaz lleva un montón de años tocando la Quena, así que déjese guiar por él y sea paciente; la prisa no conduce a nada y es mala consejera.

En cuanto a mi quena, les adelanto que es preciosa. Es puro bambú en Sol mayor y su estuche es espectacular. El estuche está forrado en fieltro en su interior y por el exterior es cuero. En ambos extremos hay tapas de madera de la casa de Amauta. La Quena es lo que esperaba que fuera, sencilla y con un brillo único. Sus orificios, seis en la parte superior y uno en la inferior, son perfectos para producir las notas. Lo curioso, al repasar a vuelo de pájaro el libro de La Quena, Investigación y Método de Pancho Díaz, me he topado en alguna de las partiduras, que a veces algún que otro orificio se tapa a medias para crear una nota distinta; si me equivoco no dudo que Pancho me corrija esta entrada. La construcción de la quena es justa para lo que yo quiero y para entretenerme en las próximas semanas que esté solo en casa.

Como ve, querido lector, tengo taller de aprendizaje por delante, quiero crear nuevas conexiones sinápticas y aprender nuevos instrumentos. La dedicatoria de Pancho en su libro tiene un significado especial porque recoge esta nueva etapa de mi vida: mi interés por aprender la música de mis hermanos latinoamericanos e intentar aportar a la cultura a través de mis escritos, fotografías y el podcast.

Si aún no me ha escuchado, suscríbase a mi podcast Music in 2Flavors y escríbame una nota si le gusta o no.  La música es un bálsamo de alegría, se lo garantizo yo.

Sunday, April 22, 2018

Por esos mundos musicales

Ya había comentado en mis redes sociales y a algunas personas en mi nuevo lugar de trabajo que si volviera a nacer, hubiera escogido una profesión distinta a la de abogado. Y no me malinterprete cuando digo esto, las leyes me fascinan pero de igual forma me apasiona la comida y la música. Si ponemos estos tres elementos en una balanza, es difícil saber cual tendría mayor peso.

En estas últimas semanas he estado tan activo en charlas grabadas, contactando músicos y comprando materiales y recibiendo otros tantos que no sabría como empezar. Este mundo del podcast me ha abierto un abánico de oportunidades de conocer e intercambiar impresiones con músicos de diferentes niveles que me dejan perplejo. Jamás imaginé que mi entusiasmo por aprender sobre música fuera tan exagerado, y cuando digo exagerado es en el mejor de los sentidos.

Estas mismas experiencias me han movido a modificar mi biblioteca legal a una musical, en la que visito diferentes librerías para adquirir libros sobre diferentes géneros musicales, libros sobre musicología, partituras y una infinidad de diferentes objetos relacionado a la música, entre ellos una quena.

Estas próximas semanas mi podcast toma un giro inesperado, hablamos con una pianista que decidió aprender a tocar el bandoneón y vendrán más sorpresas del Canadá, Argentina y España, por mencionar unos pocos. Los invito a seguirme en Music in 2Flavors o en mi página www.musicin2flavors.com.  

Wednesday, January 31, 2018

En la búsqueda de más música

Luego de que la semana pasada terminara en un colapso total de una serie de planes, de que la Fortuna volviera, con su despiadada bofetada, me tumbara al piso y me hiciera sentir que no tenía valor alguno, tuve que recoger fuerzas de dónde no tenía y levantarme. Ese decir de Michelle Obama de que when they go low, we go high resonaba en mi mente pero no me ayudaba para nada. Eran palabras huecas dichas por una persona desde una posición de privilegio. Ese ha sido siempre mi vida, no estar en posición de privilegio alguno. 

Pero dentro de todo este pesimismo, seguía en mi mente el poder lograr otro episodio para mi podcast. El detalle es que no encontraba fuerzas ni forma de crear un episodio. No me sentía inspirado. Mi moral fue ciertamente herida mortalmente y lo único que me pasaba por la mente era coger mis bártulos y largarme a buscar fortuna sin dinero alguno a otro país. 

Foto tomada por mí, aunque usted no lo crea.
No obstante, ayer me decidí buscar sanar las heridas producidas por una supremacista blanca y comenzar a la faena de buscar empleo mientras escuchaba podcasts. Empecé por el de mi gran amigo, Manolo Matos de Cucubano http://www.cucubanopod.com/ y luego terminé escuchando a Rita Moreno en Marc Maron, http://www.wtfpod.com/. Las heridas, a pesar de que fueron profundas, sentía un alivio, pasajero, pero lo sentía. 

Una de las cualidades de la música es que sana heridas, aunque toma su tiempo en cicatrizar y no dejar marcas, pero las sufridas hace una semana dejarán una cicatriz imborrable y luego de escuchar al POTUS, más profundas son. Pero no empece a esto decidí, a súplicas de Pichurri, agarrar la guitarra y empecé a tocar. Llevo varios meses memorizando valses clásicos y cada vez que los toco, Pichurri me pide atención y la subo al sofá y ella se acuesta a mi lado. Ayer no fue la excepción, toqué varios valses y entre ellos uno de Carulli y luego otro de Galegari. Ella estaba en éxtasis y yo me sentía bien; entonces me dio por crear una composición romántica y suave la cual ella, gustosamente, cambió de posición y comenzó a roncar.  No niego que la grabé y a lo mejor la subo algún día para deleite de ustedes. Fue varios intentos de lograr la perfección de los acordes, y lo que descubrí fue que con los acordes más sencillos, se crea la mejor música.

Así es la música, como el alcohol, embriagante y necesario para dejar de pensar en el dolor causado por extraños.